domingo, 23 de mayo de 2010

De quince a cuatrocientos.

En la historia de mi vida, influyen mucho los sureños, mi única y verdadera familia. Todos teníamos más o menos la misma edad, o al menos eso aparentábamos. Quizá el que parecía más pequeño era Alfonso, con su carita de niño de 15 años, y la más mayor Nerea, unos 23 o 24 años.
Cuando mi madre se fué, todos estaban de acuerdo en que yo debía gobernar, ya que soy la hija de la antigua líder. Decidí tomarme el trabajo con responsabilidad, hacer siempre lo mejor para el grupo, que ninguno de nosotros saliera perjudicado. Asi que quise variar la forma en la que matábamos.
-Chicos, voy a cambiar la técnica de caza.- les dije en un parque de no me acuerdo donde. Lo que si que recuerdo es que yo estaba de pie, y los demás sentados, atendiendo a mis palabras.
-¿Por que? Nos va bastante bien.-dijo Lupita.
-Si Lupe, pero nos podía ir mejor. Está bien comer 15 humanos diarios, pero estaría mejor si fueran, no se...400.
-¿400?- dijeron todos al unísono.- ¿Y como pretendes hacer eso?- preguntó Celina. Sonreí.
-Por favor, chicos, miráos. Tenemos el don de la juventud eterna, parecemos niños. ¿Y a donde van los niños?
Todos se quedaron en silencio, no comprendían lo que quería decir. Pero Uker soltó una risilla para el mismo y contestó la respuesta correcta.
-Al colegio.
-Exacto Uker, al colegio. A 40Km de aquí existe un internado llamado "Arca". 432 alumnos de entre 12 y 18 años, 22 profesores y 5 empleados. Un internado alejado de la mano de Dios, incomunicado todo el año. Lo que propongo es que nos hagamos pasar por 17 alumnos más, convivamos con ellos, estudiemos, se confíen, y luegos ¡ZAS! por la noche nos comemos a todo humano que esté en ese edificio.
-¿Y luego dónde metemos los cuerpos?
-Quemamos el edificio y parecerá que murieron en un incendio. ¿Que me decís?

Se quedaron pensativos. Tenían que tomar la decisión que cambiaría sus vidas para siempre. Se levantaron del suelo.
-De acuerdo, lo haremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario