De aquella éramos 17 personas en el grupo sureño. Supongo que uno de los más importantes era Jasper, ex-novio de mi madre. Se fué al poco de comenzar mi mandato, cuando abandonó a mi madre por una vampira llamada Alice Cullen. Jasper siempre me pareció un tipo muy rarito. Dejó a mi madre, una mujer fuera de sus cabales para irse con otra que había estado en un manicomio... Aunque hay que reconocer que siempre se portó muy bien conmigo, fué el padre que nunca tuve, o algo así.
Guadalupe, Lupita para nostros, era una de mis primeras amigas. Alta, pelirroja, cara de niña buena y con el poder de la telepatía, aunque solo lo utilizaba para gastarnos alguna broma que otra.
Uker, era su hermano, y prácticamente también el mío.
Mía y Celina eran las gemelas más curiosas que he conocido nunca, siempre confundiéndonos con su extremado y perfecto parecido.
Podría seguir hablandote de gente de este grupo, con una apasionada historia detrás de cada uno, pero no acabaríamos nunca.
Entre los demás vamiros, sobre todo los "vegetarianos", los sureños tenemos muy mala fama. Para ellos somos el claro ejemplo de vampiros sádicos, eternamente sedientos, malvados y vengativos. Según creen la mayoría de las personas que han oído hablar de nosotros, somos la parte mala de nuestra especie, irresponsables que solo buscamos placer sobrealimentándonos. No se equivocan. Éramos como mounstruos, pero detrás de cada mounstruo, siempre hay una historia, una historia que poca gente sabe. Y mucha menos gente sabe lo que pasó realmente en la época de oro sureña. Entre todos llegamos a ser más que una familia, llegamos a ser, la familia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario